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Productos de la semana

20 noviembre 2011

2 comentarios dejar un →
  1. 14 diciembre 2010 10:42

    como teneis tanta cara de decir que vuestros productos son ecológico y no lo certificais.
    tendreis que hacerlo, para dar unas minimas garantías a los usuarios, porque si no la gente compra en otros lugares de agricultores “convencionales”.
    Joder esto si que es morro.

    • portalsamara Enlace permanente*
      14 diciembre 2010 23:47

      ¡Hola, juyt!

      Te explicamos. Como habrás leído, cultivamos siguiendo la directrices de la agricultura ecológica; es más, la mayoría de la veces superamos con creces su permisividad con el uso de determinados productos, pues sólo verás en nuestra huerta agua y estiércol; ningún otro producto químico autorizado por los organismos certificadores. Y sí, en efecto, a ninguno de ellos les hemos pedido que nos certifiquen. ¿Por qué? Pues por varios motivos.
      - En primer lugar, debemos aclarar que no etiquetamos nuestros productos como “ecológicos”, sino que decimos siguiendo qué criterios los cultivamos: los de la agricultura ecológica y biodinámica.
      - Pero fuera de estas cuestiones semánticas, en segundo lugar, procuramos cuidar el aspecto económico y hacer nuestros productos más asequibles a la gente. Y dado que sólo vendemos a pequeña escala, en “km 0″ (Cáceres capital) y a clientes que nos conocen personalmente, no le vemos sentido a repercutir el elevado coste de la certificación ecológica en el precio (bastante moderado, por cierto) de nuestros productos. Porque si el cliente ve en directo cómo cuidamos la tierra, y confía en nosotros, ¿para qué hacerle pagar un dinero extra a unos señores desconocidos?
      - En tercer lugar, y al margen de la cuestión económica, nos merece la pena y queremos firmemente apostar por la honestidad y por el compromiso entre productor y consumidor, apostar por la responsabilidad mútua, por la relación directa, por el trabajo en red y cooperación con otros pequeños productores de la zona… Apostar, en pocas palabras, por la certificación social, o por un sistema de garantía participativa, como prefieras, al margen de maquinarias y relaciones burocrátricas que todavía tienen mucho que mejorar.
      - Pero es que vamos más allá. ¿Qué sentido tiene que nosotros, que hacemos las cosas bien para la Tierra y para la salud de las personas, tengamos que pagar más a la administración pública, cuando causamos puros beneficios ambientales y sociales? Si realmente alguien tuviera que pagar, ¿no sería más justo que quienes producen alimentos empobreciendo los suelos, aniquilando la biodiversidad, contaminando y sobreexplotando los acuíferos, y contribuyendo a que se debilite nuestra salud por la ingesta acumulada de las miles de sustancias químicas que utilizan, paguen a la sociedad por los daños que causan?

      Por tanto, en el ámbito donde nos movemos, con nuestros principios éticos por delante, y con la tranquilidad que da hacer las cosas con honestidad y con la confianza y el respaldo (y con la “inspección” y certificación también) de nuestros clientes, no nos hace falta un certificado oficial para garantizar a quienes se llevan nuestros productos a casa que comen alimentos limpios y sanos.

      Y lo que son las cosas: resulta que al escribir estas reflexiones para darte la información que te faltaba al escribir tu comentario, hemos encontrado una ocasión inmejorable para compartir con los que no nos conocéis más detalles sobre qué hacemos y por qué lo hacemos así.

      Gracias, sinceramente, por participar en este blog. Un saludo.

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